EN MEMORIA DE ANTONIO PÉREZ VEGA, UN CRIMEN EN EM UMBRAL DE LA ERMITA
Hay sombras que el tiempo no consigue disipar. Hoy volvemos la mirada hacia un rincón oscuro de la historia del Rocío, aquella devoción encendida que cada agosto arde en los corazones del Rocío Chico. Corría el año 1906 cuando la aldea marismeña, acostumbrada a los rezos y los vivas a la Blanca Paloma, fue escenario de un sacrilegio teñido de sangre.